La Otra Orilla: Fun Size


Ya  casi se aproxima la hora final de estas elecciones presidenciales estadounidenses. Desde los debates republicanos en donde se discutían temas vitales para la nación- como por ejemplo el tamaño del pene de los candidatos,- hasta las maromas de Hillary Clinton para llegarle a una juventud que prefería a un judío socialista de 74 años, este trayecto hacia noviembre ha sido de lo más entretenido y alarmante que he visto en mi breve vida. Pero bueno, todo tiene su fin (para desgracia de las Noticieros de TV, hambrientos por los ratings), y los dos candidatos de los principales partidos han estado afilando sus insultos en estos últimos días. 

El candidato republicano, Donald Trump, ha acusado a Hillary Clinton de ser una racista – particularmente hacia los afroamericanos, haciendo hincapié en su famoso discurso del 1996 hablando del problema de la delincuencia y el super depredador violento que debía ser subyugado. Claro que todo evento debe ser evaluado dentro de su contexto histórico y el auge de la criminalidad de la época era una gran preocupación entre todos los sectores de la población, lo cual culminó en las leyes que formaron la política “Tough on Crime” del Presidente Bill Clinton. Las repercusiones negativas que causarían tanto daño a las minorías y a los más necesitados, en el momento eran difíciles de prever y hoy en día ambos partidos reconocen las faltas graves de la misma. 


Definitivamente, toda esa cola que tiene Hillary para pisar (Respiren profundo: cachanchana de lo’ tigre de Wall Street, apoyó el rescate a Wall Street, está en contra de volver a establecer Glass-Steagall, apoyó la invasión a Iraq, apoya una zona de exclusión aérea en Siria, orquestó el cambio de régimen en Libia, apoyó el NAFTA, apoyó el TPP cuarenta y cinco veces antes de cambiar de opinión, apoyó el PNTR con China, apoyó el Patriot Act, encabezó el movimiento para la reforma de welfare del 1996, votó por una ley en el 2006 para construir una verja de 700 millas en la frontera, un tercio de toda la frontera, con México, entre muchas y muchas otras cosas.) y los malditos emails la tienen con un rating desfavorable de 54 por ciento, colocándola como la segunda candidata presidencial menos popular en la historia. ¡Sin embargo, Hillary se salva porque está compitiendo contra el candidato presidencial menos popular en la historia!

Así es, con un "rating" desfavorable de 60%, Trump va en picada, perdiendo apoyo por todos los lados porque simplemente, bueno… es Donald Trump. Podríamos irnos en lujos de detalles, y hablar de la farsa que es su imagen de millonario y de gran negociante (nada más hay que ver todos los negocios suyos que se han declarado en bancarrota), de su comportamiento volátil, racista, misógino e inmaduro, de la carencia de planes y políticas para gobernar, de su política de exterior que se resume en ser la melaza más bacana y dura de la bolita del mundo, o simplemente sigan su Twitter:


En definitiva, la verdad es que el votante estadounidense que busca una visión más progresista y liberal debe ahora elegir entre comerse un pedacito de excremento, del tamaño de esos chocolaticos Fun Size que siempre trae la gente cuando vuelve de viaje de los países – a pesar de que ya aparecen en todas partes -, o un mojón con cuatro flecos, mejor conocido en buen dominicano como un embeleco. No sé ustedes pero yo, viéndolo desde la otra orilla, me como ese Fun Size… ¡Hillary 2016-2020!

En nuestra próxima entrega hablaremos de los candidatos minoritarios estadounidenses...

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